tentaculo derecho

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Cosas de los fanarts

Escrito por KatiaQuartz el 17/03/2014
He quitado los fanarts pornosos de Rebekita94 de la galería de Kobashiri, así como he retirado el género "+18" de la lista que describe el mismo. Decir que me siguen encantando los fanarts y que yo misma los conservo en el ordenador, pero que manda cojones el tener 16 años y tener un cómic +18 xD

Fin del comunicado c:

Tyffa y Aria - Spin Off

Escrito por KatiaQuartz el 16/07/2013
Sonaba una música siniestra. Aria hacía dos cafés al ritmo, mientras esperaba a que Tyffa llegase. No debería tardar mucho ya.
En ese momento se abrió la puerta, y una Tyffa con cara llorosa apareció. Aria dejó los cafés sobre la encimera y fue rápidamente a preguntarle a su mejor amiga qué le pasaba. Se notaba la preocupación en su cara, y la tristeza en la de Tyffa.
Tyffa abrazó a Aria y se deshizo en lágrimas. Se sentaron ambas en el sofá y le contó todo lo que había pasado. A medida que Aria lo escuchaba, su cuerpo se llenaba de ira y rabia. Ese bastardo se la había quitado de sus brazos protectores y ahora la había destrozado. Su venganza sería cruel.
Ahora sonaba música que marcaba el fin de algo. Tyffa sonrió irónica y apagó el reproductor de música. Se levantó y se fue a su habitación.
Aria se quedó sola en el salón. Su cerebro maquinaba sangrientas formas de vengarse del chico que tanto daño le acababa de hacer a su mejor amiga. Y a la chica que siempre amó.
Se levantó, cogió la chaqueta y salió a la calle.

Un hombre tocaba una melodía que acompañaba a los copos de nieve, que caían con suavidad sobre el blanco lecho mullido de aquel diciembre. Death City era iluminada por las luces de los árboles y las farolas aquella víspera de Navidad. Tan sólo con mirar a tu alrededor podías sentir la enorme felicidad que emanaba de todas las criaturas que allí se encontraban. Pero aquella noche Aria no podía pensar en felicidad. Sólo podía pensar en venganza.

Llegó al lugar donde vivía aquel chico odioso. Entró en el portal y subió las escaleras, a oscuras. Cuando llegó a la puerta, tocó al timbre. Tras esperar un par de minutos, volvió a tocar. Esta vez una chica pelirroja con gafas y ojos grises le abrió la puerta. Vestía una bata blanca, un jersey amarillo de lana y una falda negra. Parecía acabada de llegar a casa. Llevaba en la mano una caja de pañuelos.

Ambas se saludaron, ya se conocían. Male se quitó la bata y la colgó en el perchero, ya que se había levantado.
La imagen que Aria se esperaba no era en absoluto la que vio.
Ella se imaginaba a un Raúl Evans tan tranquilo mirando la televisión y comiendo patatas fritas de una bolsa, pero lo que vio era completamente diferente.
Vio a un Raúl completamente destrozado, envuelto de un mar de pañuelos usados mientras lloraba sin parar. Aria no podía creerlo. ¿Qué había pasado aquí?
Raúl miró a Aria. No había otra cosa en sus ojos que dolor y tristeza. Estaba sufriendo. ¿Cómo era posible? ¿Era de verdad el Raúl que ella conocía? De repente, a Aria se le pasaron sus ganas de venganza. No sabía por qué, pero estaba segura de que Raúl no había sido tan culpable del problema como ella había pensado después de escuchar a Tyffa.

Antes de que ella pudiera acercarse a él, él dejó de mirarla para seguir llorando. Male la cogió del brazo y la llevó a su habitación, mientras dejaba que Raúl se desahogara en el salón. Male le contó todo lo que había pasado desde un punto de vista objetivo, ya que había estado presente en la escena.
Tyffa había ido a casa de Raúl como de costumbre. Desde hacía un tiempo que Male, que vivía con Raúl, había observado que su comportamiento con él era diferente. Era más agobiante, más borde, más desagradable en general. Pero sin embargo Raúl la seguía aguantando. La seguía queriendo. Tenía esperanzas de que Tyffa dejase de ser así después de un tiempo, pero en lugar de eso lo que vio fue una desagradable ruptura.
Raúl había explotado. Le gritó y le echó en cara su comportamiento del último tramo de su relación, describiéndole paso por paso cuáles habían sido los fallos por los que él acabó hasta las narices de ella. Ella, impasible, dijo con calma y tranquilidad: "¿Y no has pensado que todo lo que tú has dicho podría haber sido a propósito?"
Raúl no fue capaz de decir nada más. Sin embargo, Tyffa siguió con su monólogo.
"Eres un ser insoportable, vago, ignorante, estúpido y lento de mente. Eres pasota y olvidadizo, poco romántico y muchas veces falto de sensibilidad. No sé qué fue lo que te vi en un primer momento. Por eso he hecho todo esto. Quería que te dieses cuenta de que yo he estado aguantando muchos más fallos por tu parte que tú por la mía, y por eso he resaltado los míos. ¿Qué tal?"
Raúl esperó un momento para pensar lo que iba a decir. Sin atreverse a mirarla a la cara, dijo: "Tú eres el ser despreciable aquí. En lugar de cortar tú y acabar con todo esto has preferido hacerme daño de semejante manera, mentirme, hacérmelo pasar horrible y atreverte además a echarme mis fallos en cara. Eres una cobarde. Y también una mala persona. Estoy seguro de que ahora vas a volver a casa y a inventarte una historia que contarle a la gente para hacerme quedar a mí mal. No sería la primera vez que lo harías, ya lo has hecho con otra gente y yo lo he visto. Y nunca te dije nada. Habría sido más fácil acabar con esto de raíz que tener que llegar aquí."
Acto seguido él hizo una pausa. Respiró hondo y dijo una simple orden: "Vete de mi casa."
A partir de entonces, Male ya no supo lo que pasó con Tyffa. Se marchó con cara impasible, cerrando de un portazo. Justo después de oír la puerta, Raúl se desplomó sobre el sofá y comenzó a llorar. Y Male, que acababa de llegar de la calle cuando todo esto empezó a ocurrir y se había quedado paralizada, corrió a por pañuelos y a abrazar a su amigo.

Aria no sabía qué cara poner. Así que Tyffa le había mentido. Tyffa le había contado que Raúl la había recibido mandándola a paseo, sin poder hacer nada al respecto.
Male se levantó de la cama y acompañó a Aria a la puerta. Ella sabía a lo que había venido. Cuando cerró la puerta sonrió y volvió a su tarea de consolar a su amigo.

Se encontró sola de nuevo en una calle nevada. El hombre de antes tocaba otra canción, la cual llenaba las calles de Death City con una nueva visión para Aria. No sabía qué pensar de su amada. Pero la seguía queriendo.

Después de quedarse escuchándola, volvió a su casa mirando con los ojos llorosos de alguien a quien han mentido las luces de colores que iluminaban la blanca Navidad.

Male también escuchaba esa melodía. Raúl se había quedado dormido. Había recogido los pañuelos y los había tirado a la basura.
Miró por la ventana y vio marcharse a Aria. Se preguntó qué clase de cosas vendrían a partir de ahora. Se acordó de alguien a quien ella también amó hace mucho tiempo. Desapareció tras dejar una nota en la que simplemente ponía: "Hasta otro rato." También recordó que justo después de haber encontrado la nota conoció a Raúl. Que en los miles de viajes que realizó con él había deseado cruzarse a aquel chico que cambió su vida. Y que jamás le encontró. ¿Habría suerte algún día? ¿Volvería a poder abrazarle? Quién sabe. De momento, sólo podía encargarse de vigilar al pequeño desastre lloroso que tenía dormido en el sofá. Y eso la llenó de alegría. Tenía a alguien a quien cuidar, a alguien a quién querer. Un amigo fiel que caminaría en su misma dirección siempre. Al quien ayudar y por el cual ser ayudada. Continuó entonces mirando la Navidad, pensando en el maravilloso regalo que era su amigo. Deseó que todo saliera bien. Que Raúl también se diese cuenta de que lo que le acababa de pasar había sido un regalo... Y que aquella nieve siguiese cayendo y trayendo cambios a las vidas de la gente. Que el chico al que amaba fuera feliz allá donde estuviera. Que todos y cada uno de ellos tuvieran una feliz velada bajo un árbol decorado.
Y entonces, abrió los cristales. Sintió que una ráfaga de viento le acariciaba el rostro, trayéndole aromas de la calle. Y mandó palabras al aire, deseando amor y vida para todas las almas del planeta.

Tyffa subió a la azotea de su edificio. Sin chaqueta ni zapatos, pisó la fría nieve que se extendía sobre el suelo. Se sentía mal por Raúl. Quizá tuviera razón y era una cobarde.
El viento sopló fuerte y le trajo música y palabras de amor. Pensó en todas las parejas que había por el mundo. Que disfrutaban de la compañía mutua y de más gente y que se amaban sin importar qué defectos y qué virtudes tenía cada cual. Pensó que la verdad es que no se merecía amar. Y que nunca lo hizo. Y que menos se merecía ser amada. Pero que sí lo fue.
Y lloró de verdad. Las lágrimas se congelaban antes de tocar el manto de nieve. Pero no importaba. Gritó sin voz a los cielos, tomó sin aliento el aire de invierno, y se prometió a sí misma no volver a amar.

Lejos de todo aquel bullicio, un chico joven y alto observaba las luces de Death City. Con una sonrisa, pensaba cómo rayos era posible que nevase en el desierto y sólo en aquella zona.
Pero no le dio importancia. Simplemente siguió mirando las estrellas en el fresco de la noche del desierto. Y un aire gélido de diciembre proveniente de la ciudad le trajo lágrimas heladas, felicidad navideña, gritos ahogados y palabras de amor. Música. Luces. Sueños.
Y avanzó hacia allí. Hacia el lugar que una vez fue su casa. A buscar la razón por la cual se marchó.
Avanzó para volver a amar, con la firme intención de no volverla a abandonar.
Nunca más.


No sé cómo me habrá quedado, la verdad es que a mí me gusta. Creo que me quedó largo, eso sí.
¡Comentad, por favor! Quiero saber si os gustó :3

Kobashiri

Escrito por Ranusa el 06/04/2013
¿Qué pasa chavales? ¿Todo bien, todo correcto? ¡Y yo que me alegro! (Ahí, saludando con originalidad) El caso es que mi amiga Katia y yo hemos empezado un nuevo webcomic llamado "Kobashiri" (Covaxiri en Corea del Este)
Si, lo sé, tengo ya unos pocos webcomics empezados, pero... ¡da iguá! me apetece dibujar este proyecto, además, solo será un one-shot desos que estan de moda entre los joveneh (Y loh terrorihtah) y os estareis preguntanto: "¿De que coño va la historia, gilipollas?" Pues bien pedazo de porquería, te la contaré: Male Redstone y Raúl "Rana" Evans son técnico de filo demoníaco y Death Scythe que acompañan a jóvenes alumnos de Shibusen para guiarles en sus misiones. Pero tendrán que enfrentarse a un peligro mucho mayor. ¡A qué esperas para hacerte fan! es un pequeño resumen que es lo único que me está permitido mostrar (no es un copy-paste de la descripción del webcomic escrito por Katia, NO QUE VA) el cómic estará basado en el universo Soul Eater, por si había dudas (obviamente este comic será mejor)

Y bueno, que eso era todo, que faneeis el webcómic si os interesa, y si es así, intentaremos entretenerle.

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